El mismo viento que derribó sus casas fecundó sus cosechas.
Ellos, que eran sabios, enterraron ,doloridos, a sus muertos y dieron gracias por el pan que alimentó a sus hijos; pero no intentaron vengarse del viento.
Ellos, que eran sabios, no eran como nosotros.
Ellos, que eran sabios, enterraron ,doloridos, a sus muertos y dieron gracias por el pan que alimentó a sus hijos; pero no intentaron vengarse del viento.
Ellos, que eran sabios, no eran como nosotros.
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