Destino tiene una esquina
una falda muy corta
y unos tacones altos, desde los que las
noches; se ven muy largas.
Destino, con su rimel corroido, ha
sufrido maldiciones:
la de la Oveja Negra,
la de la Niña Olvidada,
la
de la Bala Perdida,
la de la Mano En La Cara
la
del Padre Entre Las Piernas.
Destino,
tiene una falda corta
una noche larga
y una farola sombra
Destino tiene, por encima del hombro,
las miradas de señoras,
que muestran orgullosas el anillo de boda,
de la mitad de su clientela.
Destino, con su carmín esparcido, ha
sufrido maldiciones
Destino, que ha sufrido, ser mujer,
bajo los hombres.
¡No soporta!
¡No lo aguanta!
¡No tolera!
La fusta imperturbable del voluntario
de la iglesia
El respetable médico sin condón con
exigencias
El sabor del denso semen del gran jefe
de la audiencia.
Destino, ha decidido
va a arrancar un pene de un mordisco
y escupirlo en mitad de la ciudad
y ganarse así una plaza
en una cárcel mejor;
con más barrotes
pero sin hombres.
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