Diré, en prosa, que la poesía debe hacerse para ser entendida.
Nubes dulces tangenciales
oxicodona vespertina,
a mí calor que resopla,
cabalga Babieca
que la luna baja
reinas moras.
¡Tanguea témpano tranquilo
que cinturón del centurión es pura piel de centauro!
¡Taladra! ¡Ladra! ¡Ladradora!
que allá dónde el café no deja sombra
habita una suerte de silencio
que nada tiene que ver con el silencio.
Y el Vaho del Almizcle escupe
en la caja registradora.
Diré en verso.
No hay comentarios:
Publicar un comentario